Las granjas peleteras siguen existiendo en España, donde animales como los visones pasan toda su vida encerrados en diminutas jaulas para acabar convertidos en abrigos y accesorios.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria concluyó en 2025 que estos sistemas provocan sufrimiento grave y generalizado, incluyendo lesiones, estrés extremo, comportamientos repetitivos y automutilación.
Mientras 24 países europeos ya han prohibido la cría de animales para obtener pieles, España sigue permitiendo una industria rechazada por el 90% de la ciudadanía.
Las granjas de visones también representan un riesgo para la salud pública. Entre 2020 y 2021 España registró 18 brotes de SARS-CoV-2 en estas explotaciones y en 2022 se detectó un brote de gripe aviar altamente patógena.
Expertos europeos señalan que el hacinamiento, el confinamiento prolongado y la susceptibilidad de estos animales a virus respiratorios convierten estas instalaciones en focos de riesgo que podrían evitarse por completo.
La industria peletera europea produjo 6,3 millones de pieles en 2024, pero su peso económico es mínimo y su impacto social y ético resulta cada vez más difícil de justificar.
La buena noticia es que el cambio ya está ocurriendo. País tras país está prohibiendo estas explotaciones y miles de personas en España ya están pidiendo el cierre definitivo de las granjas peleteras.
Si esto también te parece inaceptable, ayúdanos a acelerar el cambio.